Han pasado 25 años desde que
se conmemora en México con una marcha el orgullo a ser diferente.
Pero sería un error verlo
sólo como la conmemoración de un día, cuando en realidad, han sido 25 años
de marchas diarias, de las cuales, 364 al año han sido casi subterráneas.
Como el No Cumpleaños que
celebraban los personajes de Alicia En El País de Las Maravillas, cada día
anónimo fue construyendo el avance que se ha visto ahora en el respeto a los
Derechos Humanos y en si de todas las diversidades sexuales.
Hoy, el Distrito Federal
cuenta con el artículo 206 del Código Penal que impide a las autoridades
policíacas abusar y agredir a personas por su preferencia sexual e incluso su
forma de vestir entre otras causas.
Esto es muy importante sobre
todo para la necesaria visibilidad pública de personas gays, lesbianas y
transgenéricas.
En tanto, Universidades como
la Autónoma Metropolitana, la Autónoma del Estado de México, la UNAM, el
Tec de Monterrey e incluso el Instituto Nacional de Antropología han
realizado en unos cuantos meses, encuentros nacionales para analizar el tema
de la Diversidad Sexual de manera seria y respetuosa, con especialistas.
Pero también ha habido
otros avances, se puede hablar del despuntar de una nueva cultura diversa
que va mas allá del erotismo o la sexualidad.
Hemos visto nacer un proyecto
editorial serio, como la revista Homópolis, la permanencia de Lesvoz y nuevas
opciones informáticas, como la que representamos en Saldelcloset.com
También, hemos presenciado
el nacimiento de una nueva forma de expresar el travestismo, el transgenerismo
y la transexualidad, de manera también respetuosa, como lo representa
Travestis México, y el grupo musical "Queen Ass".
Otro suceso es la apertura de
sitios orientados a la cultura y la reflexión, como el Centro Cultural de la
Diversidad Sexual.
Contamos con una activista
lesbiana, la socióloga Enoe Uranga, como Presidenta de la Comisión de
Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal e impulsora
del proyecto de Sociedades de Convivencia, para legalizar las uniones de
personas del mismo sexo entre otros sectores a beneficiar.
Sin embargo, pese a todo
esto, continúa una materia pendiente, y es la integración de lo diverso.
Mientras que la historia nos
habla de lo que sucedió en el bar estadounidense de Stonewall a inicios de
los 70s, donde travestis, gays y lesbianas resistieron juntos la represión
policial, aquí aún no llega el mensaje.
Aún en nuestras propias
comunidades se practica la segregación, no se permite a travestis entrar a
bares gays o lésbicos, y en reuniones de travestis se añade la etiqueta
"Heterosexuales" como una advertencia.
Si una transexual como
Alejandra Bogue es premiada como revelación femenina en las esferas
teatrales, si una activista lésbica puede luchar por el reconocimiento legal
de toda una comunidad, si personalidades homosexuales pueden crear fundaciones
de apoyo y orientación para prevenir el SIDA y una nueva cultura sexual ¿qué
nos falta?
Ojalá no nos tome otros 25
años recordar a Stonewall y revisar nuestra historia.
Felicidades
Editoriales anteriores:
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Hombre esquizoide del siglo XXI
Un momento decisivo
Un motivo muy especial